viernes, 9 de octubre de 2026

Domicilio fiscal y su materialidad



Una empresa avisó al SAT que cambiaba su domicilio. La autoridad fue a verificarlo y concluyó que ese cambio no surtía efectos. 

El asunto llegó hasta un Tribunal Colegiado, que acaba de publicar un criterio que cambia las reglas del juego.

Tu domicilio fiscal no puede ser una dirección de papel. Tiene que cumplir dos cosas: 

PRIMERO, que ahí se tomen realmente las decisiones y se dirija el negocio; 

SEGUNDO, que la autoridad pueda llegar y revisarte sin obstáculos. Un domicilio ficticio, o un lugar donde solo te prestan un servicio, no cuenta.

El SAT ya no solo revisa tus facturas: ahora revisa dónde operas de verdad. 

Si no te encuentra, te pueden marcar como no localizado y restringir tus sellos digitales.

Ten en cuenta estos puntos clave:

A).  Operación administrativa real: No basta con dar de alta una dirección para recibir notificaciones; el sitio debe reflejar la gestión y dirección del negocio.

B).  Verificabilidad: La autoridad debe tener las facilidades para localizar el espacio y realizar sus revisiones de manera efectiva.

¿Tu domicilio fiscal pasaría la prueba? Compártelo con tu contador antes de que el SAT toque la puerta.


En la opinión de: 
Gerardo Lara

 

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